no a una asamblea constituyente

La Constitución también llamada la Carta Magna de todas las naciones del mundo es el gran pacto social entre sus sociedades y el Estado.

En sus 200 años de vida independiente el Perú ha tenido doce Constituciones, la que nos rige actualmente fue promulgada en 1993, luego de ser aprobada en un referéndum dándole la legitimidad correspondiente.

Los EE.UU. solo han tenido una en sus 245 años de vida independiente, lo que no quiere decir que no se hayan realizado enmiendas a lo largo de su historia, lo mismo sucede con la nuestra que en sus escasos 28 años de existencia, ha tenido una serie de modificaciones aplicándose su artículo 206.

Este indica que toda reforma constitucional debe ser aprobada por el Congreso con mayoría absoluta del número legal de sus miembros (67 votos a partir del 28 de Julio) y ratificada mediante referéndum. Puede omitirse el referéndum cuando se aprueba en dos legislaturas ordinarias sucesivas, con una votación superior a dos tercios del número legal de congresistas (88 votos).

Es el caso que el Presidente de la República Proclamado Pedro Castillo y muchos de sus seguidores, quieren reescribir la Constitución totalmente a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la que no se encuentra normada en nuestra Carta Magna; la única forma legal de hacerlo es cambiando su artículo 206.

 

Para ello la iniciativa de reforma constitucional la puede presentar al Congreso el Presidente con aprobación del Consejo de Ministros, cualquier Congresista o la ciudadanía recolectando firmas equivalentes al 0.3% de la población electoral.

El Ex Gobernador de Junín V. Cerrón condenado por corrupción, se define asimismo como marxista, leninista y mariateguista; es el secretario general del Partido Perú Libre, impulsa una Asamblea Constituyente al mejor estilo de las dictaduras comunistas, en la que el 51% de sus integrantes sean designados por el gobierno, serían miembros de diferentes organizaciones y sindicatos que ellos mismos nombrarían, el resto serían elegidos por el pueblo. En pocas palabras enterraría la democracia e iniciaría un camino dictatorial inaceptable.

Ante este planteamiento Castillo le da su anuencia, a pesar de tener a su lado a Pedro Francke, voceado como próximo Ministro de Economía y Finanzas, quién indica que para encarar la reactivación económica no es necesaria la modificación total de la Constitución.

La irresponsabilidad sobre este tema llega a tal extremo, que  Castillo estaría planteando el mismo 28 de Julio en su discurso a la nación, lo correspondiente a la Asamblea Constituyente, tirándole un zarpazo a los bolsillos de todos los peruanos, ya que la incertidumbre que generaría este anuncio, dispararía el precio del dólar y con ello aumentos de precios en la canasta familiar de alimentos básicos; además habría más fuga de capitales, sobre los miles de millones de dólares que ya han salido del Perú en los últimos días, lo que generaría más desempleo.  

 

Para estas acciones el próximo gobierno tiene que tener mucho cuidado ya que no puede salirse del marco constitucional; el artículo 38 de la Constitución es su espada de Damocles, dice que todos los peruanos debemos respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la nación.

Esperamos la reflexión necesaria, haciendo votos para que la cordura se sobreponga sobre iniciativas radicales ideologizadas.

 

 

 

1 comentario en “NO A UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE”

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